Hace tiempo vi a Jaime Cuadra cantando “mi propiedad privada” en el programa Mil y una voces (conducido por la tía no-mi-amor Bartola), y realmente, no pasa nada. Lo que finalmente resalta, cada vez que actúa, es la banda; una muy buena y completa banda. Cuando veo sus performances, especialmente, su sonrisa forzada (según mi viejo), pienso en que quiere emular a Michael Buble, pero todavía me resulta difícil comprar su personaje que vende de señor sofisticado amante del estilo crooning. Bublé no es un novato. Es conocido tanto a nivel internacional como en su propio país de procedencia: Cánada, el cual le dio la potestad para cerrar las Olimpiadas de Invierno realizadas en Vancouver. Si bien tiene una voz impresionante y carisma contagiante, cada vez que mezclo orquesta + vos impresionante + carisma, pienso en uno de los grandes crooners: Dean Martin.
Italiano de nacimiento, y con un nombre artístico resultado de un juego de palabras (su nombre original fue Dino Paul Crocetti, a quien después le fue adjudicado el nombre de Dino Martin debido a un cantante de ópera: Nino Martin; sobrenombre que se convertiría en Dean Martin – traducción de Dino al inglés-), supo aprovechar sus dotes polifacéticos para cantar en night clubs y convertirse después en un gran performer (mezclaba la música con el humor en cada show) junto con Jerry Lewis, a quienes se les denominaron como uno de los mejores duetos de todo los tiempos. Tanto talento demandó que su espectáculo de las Vegas se trasladara a la televisión y que todos los que vivían en los 60°, 70° y 80° hayan visto el show, y que sea toda una leyenda para los noventeros. Una de las curiosidades de “The Dean Martin Show”, fue la espontaneidad con la que surgía las cosas (a pesar de las equivocaciones, las cámaras seguían grabando) y los invitados con quienes compartió piezas musicales con una banda y audiencia en vivo. Los medleys fueron interpretados por Dean Martin y una lista importante de personas que ahora son leyendas, como los fueron sus amigos Frank Sinatra y Jerry Lewis. La coquetería y el papel de tímido play-boy convirtieron los duetos de Dean Martin con las mujeres más simpáticas del momento (como Olivia Newton-John, The Ding – a – ling Sisters, Juliet Prowse, etc) en todo un juego sexual.
La televisión en los años 70° se llenaron de programas de corte musical, en donde reinaban las grandes bandas y los mejores músicos del momento; y esto era un modo de difundir la cultura musical estadounidense y darle cobertura a los artistas. Ojala tuviéramos programas como aquellos, que valore las canciones antiguas, especialmente las pertenecientes al folklore en el Perú profundo, pero,… hasta que se dé, tenemos al Reventón de los Sábados.